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Traducción por Mildred S. Martínez
'La universidad es un mundo totalmente distinto'
Ahora que son universitarios, los graduados de Filadelfia dan consejos sobre deficiencias en el currículo.
por Benjamín Herold
El Distrito Escolar de Filadelfia, que ha establecido la nueva meta de enviar 80% de los graduados en 2008 a una educación postsecundaria, ha creado un estándar para evaluar cuán exitosas son las escuelas superiores en preparar a los estudiantes para la universidad. El nuevo currículo central estandarizado para los grados 10mo y 11mo, que se estrenó en septiembre, jugará un papel clave en determinar el éxito de las escuelas en cumplir con este objetivo.
Con esto en mente, la revista Notebook habló con cuatro recientes graduados de las escuelas superiores públicas de Filadelfia que están asistiendo a la universidad. Los estudiantes compararon sus experiencias con el currículo anterior del Distrito con su actual experiencia de salón de clases en sus respectivas universidades. Todos son graduados del programa Philadelphia Futures Sponsor-a-Scholar.
Todos describieron experiencias similares a las de Dotan Jonson, clase graduanda 2003 de la Escuela Superior William Penn y actual estudiante de Bowdoin College, quien dijo: “Uno está tratando de alcanzar a los demás cuando sale de una escuela superior de Filadelfia y va a la universidad”.
Jorge Arcay, de la clase graduanda 2003 de la Escuela Superior Edison que actualmente asiste a Kutztown University, resumió la diferencia entre las clases de escuela superior y las de universidad: “La universidad es un mundo totalmente distinto. Todas las clases en Kutztown son difíciles. La universidad es mucho más fuerte [que la escuela superior], se te exige mucho más, hay más asignaciones, y lo tienes que aceptar sin quejarte”.
Estos cuatro estudiantes
proporcionaron varias sugerencias específicas
para un
currículo secundario que ellos entienden
puede ayudar a preparar a los estudiantes
de las escuelas superiores de Filadelfia
para la universidad.
Más lectura, escritura y recursos
Sharita Patterson,
de la clase graduanda 2002 de la Escuela
Superior William Penn y estudiante de
Gettysburg College, expresó que ella hubiese
estado mejor preparada para la universidad
si hubiese tenido más y mejor
diseñadas asignaciones de lectura y escritura.
“En William Penn,
no hubo tantas
asignaciones de lectura, informes para
escribir, o artículos para leer”, dijo
Patterson “Nunca tuve nada [para escribir]
que sobrepasara dos o tres páginas. En
Gettysburg, tengo que escribir un informe
semanal de cinco páginas en una clase,
y posiblemente un informe de 14 páginas
para otra clase. Hay que respaldar toda
la investigación, verificar todas las
citas, todo”.
Virgen Ruiz, graduada en el 2003 de la Escuela Superior Edison y estudiante de Dickinson College, se sintió poco preparada para los cursos de ciencias que va a tomar este otoño.
“No me siento cómoda tomando matemáticas y ciencias en Dickinson porque no tuve oportunidad de tomar muchos de esos cursos en Edison. Se supone que tome Química este año, y estoy bien preocupada”, explicó. “Yo tomé Física y Química en Edison, pero no recuerdo haber hecho ningún laboratorio. No culpo al maestro. Había poco equipo de laboratorio, usualmente uno solo, y por eso el maestro tenía que hacer el laboratorio por nosotros.”
Además de más recursos, los estudiantes desean que se exija más en el área de ciencias y matemáticas. Arcay dijo: “Ya no es requisito [del Distrito Escolar] tener un cuarto año de matemáticas, y eso es estúpido. Es requisito para ir a la universidad... No eliminen las cosas necesarias para que los estudiantes vayan a la universidad. Permitan que [los estudiantes] tengan esas clases para que si quieren ir [a la universidad] lo puedan hacer”.
Se necesita ir más rápido
Los estudiantes entrevistados por la Notebook también sugirieron un ritmo más rápido y de más exigencia en todo el currículo de escuela superior.
Ruiz expresó frustración porque “nunca teníamos asignaciones. Puedo contar con los dedos de una mano cuántas veces tuve que hacer asignaciones en la casa mientras estudiaba en Edison”.
Como resultado, Ruiz describe que la cantidad de trabajo académico que encontró en Dickinson es “extremadamente difícil. En Edison, los maestros te mimaban y no te exigían más de lo que pudieras hacer. En Dickinson, tú tienes que mantenerte al día con lo que [los profesores] quieren que hagas”.
Johnson también se sintió frustrado con el ritmo que los maestros de escuela superior avanzaban a través del currículo. Le pareció adecuado que el currículo “siguiera una secuencia lógica” pero dijo que los maestros “dedicaban demasiado tiempo en una cosa y no avanzaban tanto como debieron. De momento estaba uno haciendo Álgebra 1 cuando la clase era de Algebra 2.”
Patterson, como los demás estudiantes, reconoció un dilema que enfrentan tanto los administradores como los maestros. “Yo entendía un concepto rápidamente, pero el resto de la clase no. El maestro tenía que detenerse. Esto ocurrió en la mayoría de mis clases... Uno quiere que todos aprendan y entiendan, pero tampoco quiere que todos se atrasen a causa de unos pocos”.




