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Ron Whitehorne es miembro de la junta editorial de la revista Notebook.
Traducción por Mildred S. Martínez.
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Los padres tienen muchas funciones en la Escuela John Welsh
Cultura escolar amigable contribuye al éxito académico constante de una escuela
por Ron Whitehorne
Son las nueve de la mañana. Hay más de 40 padres presentes y la reunión de la Asociación de Hogar y Escuela en la escuela John Welsh está comenzando.
Los padres, muchos de los cuales están vestidos con camisetas de voluntarios, hablan sobre cómo mejorar la seguridad en la escuela, recolectar alimentos enlatados para familias necesitadas, organizar una campaña de recaudación de fondos, y elegir una directiva nueva. Parece ser una reunión normal de la Asociación de Hogar y Escuela.
Pero la escuela Welsh en West Kensington no es una escuela normal. Esta escuela desafía el estereotipo de las escuelas urbanas como lugares peligrosos en los que los niños no aprenden y los padres brillan por su ausencia.
La matrícula de Welsh – 650 estudiantes en los grados Kinder hasta 8vo – se compone de tres cuartas partes de estudiantes latinos, en su mayoría de familias en las que el español es el primer idioma, y una cuarta parte de estudiantes afroamericanos. El 86% de la población escolar se compone de familias de bajos ingresos. En el vecindario de la escuela las drogas y el tráfico de drogas son problemas graves, y la violencia es parte de la vida.
~in embargo, el desempeño de los estudiantes es excelente, y la participación de los padres es obviamente parte de ese éxito.
El porcentaje de estudiantes en Welsh que obtienen puntuaciones de nivel avanzado y proficiente es el doble del promedio de Filadelfia y más alto que el promedio estatal también.
Por ejemplo, el 73% de los estudiantes de quinto grado en Welsh obtuvo puntuación avanzada en matemáticas, en comparación del 20% a nivel de ciudad. Estas puntuaciones representan un progreso constante y no una mejora sospechosa y repentina de un año. WeÉsh ha cumplido con las metas de la ley Que Ningún Niño Quede Atrás durante cuatro años consecutivos y desde hace diez años tiene la reputación de un buen logro académico y un clima escolar positivo.
Aparte de tener una Asociación de Hogar y Escuela grande y activa, la escuela Welsh cuenta con 18 padres voluntarios que trabajan varias horas al día en el edificio. Ellos se encargan de un escritorio de bienvenida para los padres ubicado a la entrada deˆla oficina, les dan tutoría a los niños más pequeños dentro y fuera del salón de clases, y patrullan los pasillos y el área de juegos. –stos voluntarios se han comprometido a trabajar 70 horas y reciben un estipendio de $250 como parte del Programa de Padres Voluntarios del Distrito.
La presidenta de la Asociación de Hogar y Escuela Lyselly Rivera enfatiza en sus esfuerzos de reclutamiento, “No se trata de dinero – sino de ayudar a los niños”.
Una manera en la que la escuela Welsh ha fomentado la participación de los padres es logrando que la escuela sea un lugar amigable para ellos. A los padres que llaman o visitan la oficina las secretarias de la escuela los reciben inmediatamente con un cordial saludo y les ofrecen ayuda.
La principal Laverne Wiley tiene una política de puerta abierta para los padres y tiene una sesión llamada “Chat and Chew” (Hablar y comer) semanal en la que se invita a los padres a venir y hablar sobre sus inquietudes.
Lisa Claudio, una de las madres voluntarias de un estudiante de segundo grado en Welsh, le da una buena calificación a la escuela. “En la última escuela yo realmente no me sentí bienvenida, aún cuando hice todo lo posible por ayudar... Aquí están contentos de tenernos.”
ýa escuela también es un lugar en el que los padres pueden obtener ayuda para una variedad de problemas. La presidente Rivera busca información para los padres sobre temas como consejería de bienes raíces, ayuda para preparar los impuestos y oportunidades educativas para adultos. La principal Wiley estará enseñando un curso semanal para los padres sobre procesamiento de palabras.
Otra manera de atraer a los padres a la escuela son las asambleas en las cuales los estudiantes hacen algo. “A los padres les encanta ver a sus hijos leer poesías o bailar”, señaló Wiley.
La comunicación entre la escuela y los padres es otra área importante en la que se fomenta la participación de los padres. Welsh usa cartapacios que los estudiantes se llevan a la casa con bolsillos identificados “Keep (Guardar)” y “Need to return (Devolver)” para enviar materiales al hogar. Se publica también un boletín mensual bilingüe para los padres.
Con los maestros, Wiley enfatiza prácticas como llamar a todos los padres al inicio del año escolar, enviar informes preliminares para identificar problemas académicos o de comportamiento, y mantener un registro de todos los contactos con los padres.
La disciplina a veces puede ser fuente de conflicto entre los padres y las escuelas, pero Wiley resuelve esto destacando que se necesita una estrategia calmada e imparcial enfocada en resolver problemas. Ella también le da crédito a sus maestros porque demuestran tener ‘buen juicio”.
·arios padres dicen que tener una presencia fuerte de padres voluntarios ha tenido un impacto positivo en el clima escolar. Las suspensiones no son frecuentes (menos de 20 en 2005).
ýunque se nota que los padres participan en Welsh, su función en la formulación de políticas parece ser limitada. La escuela Welsh tiene un consejo escolar, un instrumento creado durante la superintendencia de David Hornbeck, cuyo propósito es darle poder a los padres para tomar decisiones. Sin embargo, el mismo está mayormente compuesto de maestros y se concentra en fomentar el desempeño de los estudiantes y mejorar el ambiente escolar. Rivera es una de las madres que regularmente asiste a las reuniones.
Wiley describe la participación de los padres en Welsh como “un trabajo en progreso”. Uno de sus objetivos es tener un “representante de padres” para cada salón de clases que tenga la responsabilidad especial de fomentar la participación de los padres de ese salón. Otra idea es la “noche de matemáticas familiar” o noche de lectura para explicar ese programa de instrucción más a fondo. Si los recursos estuviesen disponibles Wiley dice que le gustaría tener un centro para padres en la escuela que centralizara los recursos, fomentara el apoyo de los padres para la lectura independiente, y “fuera un lugar en el que los padres se comunicaran entre sí”.
Sin embargo, la participación de los padres en la escuela John Welsh no fue un asunto de pura suerte. A mediados de la década de 1990, el Alliance Organizing Project (un esfuerzo en toda la ciudad para fomentar la influencia de los padres) reunió un buen grupo de padres líderes en Welsh, y convenció al entonces principal Steven Alper que organizar a los padres podría ayudar a mejorar la escuela
De acuerdo con la investigadora local Eva Gold de Research for Action, Alper observó que antes de que la AOP se involucrara, la Asociación de Hogar y Escuela de Welsh se componía de “dos o tres señoras que lo hacían todo”. Para fines de la década de 1990, las reuniones de la Asociación de Hogar y Escuela estaban teniendo una asistencia de 40 a 50 padres. La actitud de los maestros hacia los padres cambió cuando vieron que los padres estaban realmente interesados y comprometidos, observa Gold. Los maestros y padres comenzaron a trabajar juntos para mejorar la seguridad escolar y desarrollar un club de asignaciones.
“El legado
de este trabajo”, dice Gold, “fue
una nueva cultura escolar que valoriza
la participación de los padres”.




