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Gastos por estudiante en el sureste de Pensilvania: Filadelfia es uno de los que menos gasta
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Justin DiBerardinis es un organizador para Good Schools Pennsylvania, una organización estatal de defensa comprometida con lograr un sistema justo y adecuado de asignación de fondos para las escuelas públicas de Pensilvania.
Michael Churchill es el abogado principal del Public Interest Law Center of Philadelphia.
Traducción por Mildred S. Martinez
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Cómo se paga por las escuelas en Pensilvania: lo que necesita saber
por Justin DiBerardinis y Michael Churchill
El Distrito Escolar de Filadelfia pasará este verano luchando con su continua crisis presupuestaria. Las escuelas enfrentan recortes en el personal de enseñanza, consejería, biblioteca y enfermería. La admini-stración central, que todavía no se recupera de la racha de despidos del pasado invierno, se está preparando para la próxima (y posiblemente más brutal) oleada de recortes.
Los administradores en cada uno de los 501 distritos escolares de Pensilvania también estarán laborando para balancear los libros de contabilidad para el próximo año. A medida que este acto de equilibrio entra en su etapa más activa, el público se pregunta: ¿Cómo estamos financiando las escuelas en Pensilvania? ¿Habrá una mejor manera?
Fuentes de ingresos
Como en la mayoría de los estados, los distritos escolares en Pensilvania reciben dinero de tres fuentes separadas: fondos recaudados y distribuidos localmente (usualmente recolectados a través de los im-puestos sobre la propiedad), asignaciones del estado, y fondos federales – una porción relativamente pequeña. Estas tres fuentes componen el fondo con el que los distritos escolares trabajan cada año cuando preparan sus presupuestos.
A nivel nacional, las asignaciones de los estados son la mayor fuente de financiamiento, y proporcionan más del 50 por ciento del costo de la educación pública.
Sin embargo, los distritos de Pensilvania dependen muchísimo de fuentes locales. En total, solamente 36 por ciento de los ingresos para K-12 provienen del estado. En este respecto, Pensilvania ocupa el 49no lugar entre los 50 estados, y solamente Nebraska le gana con una aportación estatal todavía menor.
La consecuencia de esta dependencia en los fondos locales es obvia. Muchas comunidades pobres rurales y urbanas luchan para tener suficientes fondos y poder pagar por escuelas adecuadas. Irónicamente, estas comunidades pobres a menudo tienen las tasas de impuestos sobre la propiedad más altas de Pensilvania.
Este punto fue recalcado por Ed Rendell durante su campaña a gobernador en el 2002. “Los distritos escolares de todo Pensilvania tienen una escasez crónica de fondos, y esto los obliga a escoger entre recortar programas importantes y subir los impuestos locales”, dijo él. “Estas desigualdades de financiamiento del estado – uno de los peores en la nación en ese respecto – significan que la calidad de la educación que sus hijos reciben dependerá de dónde usted viva”.
La ciudad de Reading es un ejemplo claro de este punto. Reading es una vieja ciudad industrial con una población de 80,000, y cuenta con una gran población latina y afroamericana y una alta incidencia de pobreza. La tasa de impuesto sobre la propiedad en Reading es 29 milésimas de dólar (es decir, se cobran $29 por cada mil dólares de valor de la propiedad). Esta tasa es muchísimo mayor que el promedio estatal de 20 milésimas de dólar. A pesar de esta alta tasa de impuestos, Reading solamente recauda localmente apenas $2,245 por estudiante para sus escuelas. El estado aporta $4,914 por estudiante, o 69 por ciento del presupuesto escolar de Reading. Los fondos por estudiante en Reading son solamente $8,430, ubicándola en el lugar número 487 de los 501 distritos del estado.
Por otro lado, el Distrito Escolar Tredyffrin-Easttown del cercano condado suburbano de Chester recauda $12,680 localmente por estudiante con una tasa de impuestos de solamente 14.5 milésimas de dólar – casi seis veces más dinero por estudiante que Reading con la mitad de los impuestos. Aunque el estado le da mucho más dinero por estudiante a Reading que a Tredyffrin, todavía hay una diferencia de $6,500 por estudiante entre los dos distritos. Multiplicada por los 25 estudiantes en un salón de clases, la diferencia en los gastos entre estos dos distritos vecinos es de un total de $162,500 por salón por año.
La falta de propiedades tributables explica por qué Filadelfia tiene $2,100 menos por estudiante que el promedio de sus 61 distritos escolares vecinos. En seis de esos distritos suburbanos, el presupuesto por estudiante es mayor que el de Filadelfia por $5,000 o más. El Distrito Escolar de Filadelfia está luchando por reemplazar su débil infraestructura y cumplir con las metas de desempeño académico establecidas por la Ley Que Ningún Niño Quede Atrás con mucho menos recursos que los distritos vecinos en los que abundan las propiedades.
La dependencia de Pensilvania en los fondos locales para las escuelas públicas ha intensificado la amplia diferencia entre la riqueza de la ciudad y los suburbios.
Aumento en la porción estatal
La única manera aparente de resolver los problemas de la gran diferencia en la riqueza entre los distritos escolares locales es aumentar la proporción del presupuesto que proviene del estado, reduciendo así la dependencia en los impuestos locales.
El punto más alto en la aportación de Pensilvania ocurrió en 1972, cuando el estado pagaba el 55 por ciento de los gastos. Durante las próximas tres décadas se notó una reducción constante en los fondos para la educación K-12.
Durante los últimos 16 años, Pensilvania no ha usado una fórmula consistente para distribuirle fondos a los distritos escolares. En su lugar, la Asamblea General acuerda todos los años darle a cada distrito lo que recibió el año anterior, más cual-quier ajuste o aumento por la inflación que haya sido negociado en el presupuesto de educación. Este sistema consistentemente no ha podido reaccionar a los cambios en matrícula, demográfica o necesidad de un distrito.
Localmente, las tasas de impuestos sobre la propiedad han estado aumentando a medida que los distritos luchan por mantenerse al día con los estándares cada vez más estrictos del estado, la nueva tecnología, y la necesidad de preparar a los estudiantes para una economía en la que no hay muchos trabajos para obreros.
Debido a que hay más dificultad en muchas comunidades a causa de los impuestos, la Asamblea General de Pensilvania votó el año pasado para usar las ganancias esperadas de los casinos para reducir los im-puestos locales sobre la propiedad. Se espera que esto baje la aportación local a las escuelas en aproximadamente 10 por ciento. Aunque esto podría temporeramente aliviar la carga de los altos impuestos sobre la propiedad, no resolverá las desigualdades de presupuesto entre los distritos.
Las decisiones del Tribunal Supremo del Estado, que han sido cruciales para la reforma del financiamiento escolar en Nueva York, Nueva Jersey y Maryland, no han sido parte del diálogo en Pensilvania desde que el Tribunal Supremo de Pensilvania desestimó una demanda de igualdad presentada por la Asociación de Escuelas Rurales y Pequeñas de Pensilvania en 1998. El tribunal decidió que todos los asuntos relacionados con el financiamiento de la educación le co-rresponden a la legislatura y que los tribunales de Pensilvania no juegan ningún papel en ese proceso.
Dada la posición del tribunal, los residentes de Pensilvania han esperado que los miembros de la legislatura estatal sean los instigadores del cambio. El año pasado, la Asamblea General autorizó un estudio de costos para determinar cuánto cuesta proporcionar una educación adecuada en cada distrito escolar de Pensilvania. Ese informe deberá estar listo en noviembre de este año y mucha gente espera que muestre que más de 75 por ciento de los distritos necesitan aumentos significativos en los recursos para poder cumplir con los estándares académicos establecidos por el estado.
El Good Schools Pennsylvania, el Educational Policy and Leadership Center, el Public Interest Law Center of Philadelphia, y el Education Law Center son algunos de los grupos que están trabajando para motivar a la legislatura a adoptar una nueva fórmula que otorgue más fondos estatales a los distritos que los necesitan y reduzca la desigualdad entre los distritos escolares de Pensilvania.





