Mitos sobre la inmigración y la educación bilingüe
por Ron Whitehorne

Una cerca de seguridad separa a Estados Unidos (izquierda) de México en Nogales, Arizona.
“Los que se vienen para acá son generalmente el tipo de persona más estúpido e ignorante de sus países. Muy pronto serán tantos más que nosotros, que todas las ventajas que tenemos ya no estarán, y en mi opinión no podremos preservar nuestro idioma y hasta el gobierno tendrá problemas”.
¿Será una cita de una personalidad de televisión en contra de la inmigración? ¿Lou Dobbs? ¿Pat Buchanan?
No. Es Benjamín Franklin en 1753, refiriéndose a los inmigrantes alemanes.
La controversia actual sobre la inmigración y sus asuntos correspondientes no es nada nuevo – ni tampoco son los mitos y estereotipos que alimentan esta discusión. Estos son algunos:
Los primeros inmigrantes de Europa no estaban violando ninguna ley; la mayoría de los inmigrantes ahora vienen ilegalmente.
Hasta la I Guerra Mundial, la inmigración de los europeos no tenía restricciones. Aquellos inmigrantes, que al igual que los de hoy estaban impulsados por el deseo de tener mejores condiciones de trabajo y vida, no enfrentaron el problema de hacer algo ilegal.
La mayoría de los inmigrantes actuales están aquí legalmente. Tres cuartas partes de ellos tienen visas legales permanentes.
De la minoría que no tiene documentos, 40 por ciento entraron legalmente pero han violado las restricciones de sus visas temporeras.
Los primeros inmigrantes tuvieron que aprender inglés y no tuvieron problemas con eso; a los de ahora les molesta aprenderlo.
De acuerdo con el censo de EE.UU., 75 por ciento de los inmigrantes de hoy día aprenden a hablar inglés durante los primeros diez años después de llegar. Al igual que con las generaciones pasadas, aunque el dominio del inglés es deficiente en la primera generación, sobrepasa el 90 por ciento en la segunda y prácticamente completo en la tercera.
Los primeros inmigrantes europeos tuvieron la ayuda de muchos servicios bilingües y de escuelas en las que mucha de la enseñanza era en su propio idioma. A mediados de los 1800, muchos estados (incluido Pensilvania) mantenían escuelas públicas con programas bilingües.
Al igual que ahora, no todos los primeros estudiantes inmigrantes hicieron buen trabajo, sino que a menudo sufrieron por que en sus escuelas los recursos eran pocos y la atención dada a sus problemas con el idioma era mínima. En 1911, el servicio de inmigración de EE.UU. encontró que el 77 por ciento de los estudiantes italianos, el 60 por ciento de los rusos y el 51 por ciento de los alemanes tenían uno o dos grados de atraso en la escuela.
Se ha demostrado que la educación bilingüe es un fracaso. La mejor manera de enseñarles a los inmigrantes es con programas en inglés solamente.


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