Maestros ven el impacto de la presión por exámenes hasta en el preescola
Ya no es el Kinder de antes
por Ron Whitehorne
La mayoría de nosotros tiene gratos recuerdos del Kinder. Había juguetes, meriendas y siestas, y todo el mundo se veía bastante tranquilo.
Pero ahora, con la presión generada por la ley Que Ningún Niño Quede Atrás (NCLB por sus siglas en inglés), los juguetes se están guardando cada vez más. La presión por mejorar el desempeño de los estudiantes ha hecho que el Kinder – y hasta el pre-Kinder – sean lugares de más estrés.
Aunque la meta principal sigue siendo preparar al estudiante para la escuela, el énfasis se ha movido a una instrucción más explícita de lectura y escritura. Mucho de lo que tradicionalmente se enseñaba en el primer grado ahora se está haciendo en el Kinder. Los exámenes de desempeño han llegado hasta el pre-Kinder, ya que ahora todos los niños en Head Start reciben un examen, llamado National Reporting System (Sistema Nacional de Informes), que evalúa vocabulario, reconocimiento de letras y destrezas tempranas de matemáticas.
Head Start – estándares y exámenes
Theresa Willer-Grinkewicz, maestra de Head Start y entrenadora académica que tiene dos décadas de experiencia en salones de clase de Filadelfia, opina que la llegada de estándares claros para la educación preescolar es un desarrollo necesario y positivo. “El currículo hace que los maestros se enfoquen en lo que los niños necesitan aprender”, dijo.
Pero Willer-Grinkewicz también ve en su implementación muchas prácticas que ella considera inapropiadas desde el punto de vista de desarrollo. Como ejemplo, nombra que se han eliminado los juegos de dramatización, se mantiene a los niños sentados en círculos por más de 45 minutos, y los maestros se están quejando de que los niños “hablan demasiado”.
Willer-Grinkewicz y muchos investigadores creen que los niños aprenden mediante participación activa con su ambiente, un proceso que incluye actividades físicas variadas, resolución de problemas, y negociar con otros niños y adultos.
Willer-Grinkewicz también opina igual que muchos críticos, quienes dudan que el National Reporting System hace una evaluación exacta del aprendizaje preescolar porque a esta edad hay demasiada fluctuación en el desarrollo. Los datos de este examen se usan para evaluar la efectividad de los programas Head Start.
Al hablar sobre su propia experiencia dando el examen, Willer-Grinkewics dice que los niños a menudo no prestan atención a la pregunta y se enfocan en otras cosas que le interesan.
“Se les puede enseñar un grupo de letras, por ejemplo, y preguntarle que cuál reconocen, y ellos preguntarán por qué otra letra no está ahí, o dirán que la letra C es la primera de su nombre aunque la C no esté en la lista”, explica ella.






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